Sebastian Pizzorno
Publicado por Sebastián Pizzorno en www.aguantenche.com.uy

En el Consejo de Liga de la fecha, explotó la bomba que dejó mal herida a la divisional, tras la renuncia del organismo del ejecutivo de la Segunda División que encabezaba Gustavo Campos, que quedó entre la espada y la pared.

La situación económica por la que pasan los clubes de la B es más que critica, ya que ninguno se puede solventar por sí mismo y dependen del Ejecutivo de Segunda División que les pueda dar una solución económica, o la posibilidad de la ayuda monetaria de la empresa Tenfield, que les permita pagar sus deudas y comenzar en regla la segunda rueda del torneo Uruguayo de la Segunda división Profesional.

El asunto es tan entreverado como complejo, dado que el Ejecutivo de la B no tiene potestad para poder darle un envión económico a los equipos que militan en la Segunda Profesional si no tiene el aval del Ejecutivo de Primera División, quien dice no tener capital para ayudar a la categoría.

Los clubes, pidieron ayuda económica al Ejecutivo de la B teniendo en cuenta el ingreso de 10 millones 800 mil dólares por la clasificación de Uruguay a la Copa Mundial Brasil 2014. Al tener una respuesta negativa decidieron quitarle el apoyo a este ejecutivo, por lo que el organismo que regía la Segunda Divisional decidió dar un paso al costado teniendo en cuenta que no pueden cubrir la necesidad económicas de los clubes de la B, si el Ejecutivo de Primera División no lo autoriza, y este último organismo dice no tener medios económicos para ayudar a la divisional.

Por ende, los clubes deberán recurrir a la empresa Tenfield para poder tener un aliciente económico. Lo claro es que todo este embrollo denota la guerra política entre la empresa dueña de los derechos de televisación y el Consejo Ejecutivo de la AUF, quedando como rehenes de esta guerra los clubes de la divisional y la Mesa de la Segunda B.

Lo peor está al caer, ya que algunos clubes, al no tener una fecha de comienzo del campeonato, están entrenando y generando deudas con los respectivos planteles, por lo que algunos equipos como Huracán, Progreso y Cerrito, manejan la posibilidad de mandar a sus futbolistas al seguro de paro. Mientras tanto Central Español, Villa Teresa y Tacuarembó, manejan esta posibilidad siempre y cuando esto sea viable financieramente. Hay otros equipos como Rampla, Canadian y Boston River, que seguirán entrenando sin importar lo que pase.

En caso de que los mencionados clubes manden a sus jugadores a seguro de paro, el problema se agravaría, ya que la Mutual no estaría de acuerdo y llamaría a una asamblea de carácter urgente y esto podría repercutir en el Torneo de Primera División, ya que el gremio de los futbolistas tomaría como medida parar la actividad en defensa de los futbolistas que sean mandados al seguro de paro.

Lo claro es que no hay una solución inmediata; la Mesa de la Segunda B quedó acéfala y, en principio, se harán dos delegaciones integradas por algunos Presidentes de los equipos que militan en esta divisional, las cuales dividirán funciones. Una se encargará de reunirse con el Ejecutivo de Primera División, con el fin de buscar solución económica, mientras que la otra delegación se reunirá con la empresa Tenfield con el mismo fin.

Ahora solo resta esperar saber cómo termina todo este meollo; si Tenfield da el apoyo económico, o si la AUF toma uno de los dos caminos que tiene para escoger: nombrar un nuevo Ejecutivo y dar apoyo económico a los clubes, o fijar una fecha de inicio de la segunda rueda y el equipo que esté en condiciones de pagar jugará, y el que no pueda hacerse cargo de sus deudas quedará afuera de la competencia.

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